Un año más conocemos que Universidad de Leipzig y la EUPRERA, la Asociación europea de estudios e investigación de Relaciones Públicas, realizó este año suinvestigación sobre la situación de la comunicación en Europa mediante una muestra de 1500 entrevistas, en más de 100 empresas europeas pertenecientes a 37 países. Esta vez se encontraba en el equipo investigador la española Ángeles Moreno, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid.
Y estos son los resultados (pdf). Entre ellos destacan las siguientes conclusiones: – Los profesionales de la Comunicación en Europa son menos poderosos que en Estados Unidos – Videos Online y Redes Sociales son los canales emergentes más importantes para el 2009 – Tres de cada cuatro profesionales de Relaciones Públicas en Europa están involucrados en Rsponsabilidad Social Corporativa. – Las cuestiones más empleadas por los encuestados de 37 países son: estrategia y métricas.
Por lo que la dirección de comunicación juega un rol cada vez mayor en las organizaciones europeas, aunque todavía es menor su capacidad de influir en la toma de decisiones que en Estados Unidos. La comunicación corporativa para el 2011 será más importante que la de producto y marketing; mientras que la comunicación interna y la comunicación social corporativa serán las dos disciplinas que más rápidamente crecerán dentro del área de la comunicación en Europa. Los principales cambios que se van a producir en torno a la comunicación pasan porque su función estará íntimamente ligada a la estrategia de negocio de las organizaciones; que tendrá relación directa con el desarrollo sostenible y con la responsabilidad social; y que se verá muy condicionada por la evolución digital y la de las redes sociales.
- La Bandera de la UE Esta es la bandera europea. Es el símbolo no sólo de la Unión Europea sino también de la unidad e identidad de Europa en un sentido más amplio. El círculo de estrellas doradas representa la solidaridad y la armonía entre los pueblos de Europa. El número de estrellas no tiene nada que ver con el número de Estados miembros. Hay doce estrellas porque el número doce es tradicionalmente el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad. Por lo tanto la bandera no cambia con las ampliaciones de la UE.
Historia de la bandera: La historia de la bandera se remonta a 1955. En aquella época la Unión Europea existía solamente bajo la forma de Comunidad Europea del Carbón y del Acero y estaba formada por seis Estados miembros. Pero un organismo distinto con mayor número de miembros - El Consejo de Europa Deutsch English Français - se había creado varios años antes para defender los derechos humanos y promover la cultura europea. El Consejo de Europa estaba buscando un símbolo para su propio uso. Después de muchas discusiones se adoptó el actual diseño (círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul). En distintas tradiciones doce es un número simbólico que representa la integridad aunque también es, por supuesto, el número de meses del año y el número de horas que aparecen en la cara del reloj. El círculo es, entre otras cosas, un símbolo de unidad. El Consejo de Europa animó a otras instituciones europeas a adoptar la misma bandera y el Parlamento Europeo la aceptó en 1983. Finalmente, en 1985, la bandera fue adoptada por los Jefes de Estado y Gobierno de la UE como emblema oficial de la Unión Europea (que en ese momento se llamaba Comunidades Europeas). Todas las instituciones europeas la utilizan desde 1986. La bandera europea es el único emblema de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE. Otras instituciones y organismos de la UE utilizan, además, un emblema propio.
La Bandera de la UE dispone de un Manual Gráfico que presenta el siguiente contenido:
- El himno de la UE Es no sólo el himno de la Unión Europea sino también de Europa en un sentido más amplio. La melodía procede de la Novena Sinfonía, compuesta en 1823 por Ludwig van Beethoven. Para el último movimiento de esta sinfonía, Beethoven puso música a la "Oda a la alegría", escrita en 1785 por Friedrich von Schiller. El poema expresa la idealista visión de Schiller, visión compartida por Beethoven, del género humano como hermanos. En 1972, el Consejo de Europa (el mismo organismo que designó la bandera europea) adoptó el tema de la "Oda a la alegría" de Beethoven como su himno. Se pidió al conocido director Herbert von Karajan que compusiera tres arreglos instrumentales: para piano solo, para instrumentos de viento y para orquesta sinfónica. Sin palabras, en el lenguaje universal de la música, este himno expresa los ideales de libertad, de paz y de solidaridad que representa Europa. En 1985 fue adoptado por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE como himno oficial de la Unión Europea. No pretende reemplazar los himnos nacionales de los Estados miembros sino celebrar los valores que todos ellos comparten y su unidad en la diversidad.
Audición del himno europeo Se puede escuchar esta interpretación, grabada por la Joven Orquesta de Viento de la Unión Europea y dirigida por André Reichlig. Se grabó en 1994 en el Teatro da Trindade de Lisboa. Arreglo musical de Herbert von Karajan.
- Lema de la UE “Unida en la diversidad” es la divisa de la Unión Europea. La divisa significa que en la UE los europeos trabajan juntos en aras de la paz y la prosperidad y que las numerosas culturas, tradiciones y lenguas de Europa son un activo positivo para el continente. Aquí reproducimos algunos carteles en las 23 lenguas de la UE en los que se utiliza la divisa.
- Día de la UE El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman presentó su propuesta para la creación de una Europa organizada, requisito indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas. Esta propuesta, conocida como "Declaración Schuman", se considera el germen de la creación de lo que actualmente es la Unión Europea. El 9 de mayo se ha convertido en el símbolo europeo (Día de Europa) que, junto con la bandera, el himno, el lema y la moneda única (el euro) identifican la entidad política de la Unión Europea.. En el Día de Europa se celebran actividades y festejos que acercan a Europa a sus ciudadanos y hermanan a los distintos pueblos de la Unión.
1. El Parlamento reconoce y hace suyos los siguientes símbolos de la Unión: – la bandera representando un círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul; – el himno tomado del «Himno a la Alegría» de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven; – la divisa «Unida en la diversidad». 2. El Parlamento celebrará el Día de Europa el 9 de mayo. 3. Se izará la bandera de la Unión en todos los edificios del Parlamento y en los actos oficiales. La bandera de la Unión estará presente en todas las salas de reuniones del Parlamento. 4. Se interpretará el himno de la Unión en la apertura de todas las sesiones constitutivas y en otras sesiones solemnes, especialmente para recibir a Jefes de Estado o de Gobierno y saludar a los nuevos diputados tras cada ampliación. 5. La divisa figurará en los documentos oficiales del Parlamento. 6. La Mesa examinará otros posibles usos de los símbolos en el seno del Parlamento. La Mesa establecerá disposiciones detalladas de aplicación del presente artículo.
- Símbolos en el proceso de comunicación social y política Los símbolos constituyen elementos esenciales de cualquier proceso de comunicación, especialmente en relación con el proceso de la identificación pública de cualquier agrupación u organización, incluidos los órganos políticos. En efecto, los símbolos pueden constituir un elemento decisivo para que el público se sienta emocionalmente vinculado a tales organizaciones. Banderas, emblemas, himnos, eslóganes, colores y otro tipo de símbolos son, por consiguiente, fundamentales para garantizar que cualquier tipo de organización humana, tanto política como étnica, cultural, deportiva, etc. obtenga el reconocimiento del público, por lo que tales símbolos cumplen una función esencial en la identificación del público con tales organizaciones. Los símbolos transmiten una imagen emotiva de los valores subyacentes a las organizaciones a las que representan y desempeñan un papel específico en la transmisión inteligible de las ideas abstractas, facilitan la comunicación y la participación y contribuyen a acercar las organizaciones a las que representan a los ciudadanos, contribuyendo de ese modo a legitimar tales organizaciones. Esta experiencia, compartida en todos nuestros países, regiones, iglesias, partidos, organizaciones civiles, sindicatos, clubes de fútbol, etc., también es válida en lo que respecta a la UE. Por consiguiente, no resulta sorprendente que, tras su formación, las Comunidades Europeas y, posteriormente, la Unión Europea, también hayan procurado dotarse de símbolos que el público pueda identificar.
- La bandera europea La bandera de la Unión Europea es la bandera con un círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul, símbolo del Consejo de Europa, la primera organización de la cooperación política creada en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, desde 1955. Para evitar una proliferación de diferentes símbolos que hubiera podido confundir y enajenar a los ciudadanos en lugar de unirlos, el Consejo Europeo de Milán de 19851 decidió poner en práctica esta idea y hacer de esta bandera, que había existido durante cerca de 30 años, la bandera de lo que entonces era la Comunidad Europea. La bandera pretendía representar la perfección, la complementariedad y la solidaridad para simbolizar la unidad de Europa. Desde 1986, los ciudadanos europeos se han acostumbrado a ver e identificar la bandera de las doce estrellas doradas sobre fondo azul como la bandera de su Unión Europea. Desde entonces la bandera se ha utilizado con diversos resultados, aunque cada vez más positivos, tanto a escala europea como a escala nacional, regional y local en los edificios e instituciones públicos y en las ceremonias (en algunos Estados miembros la bandera de la UE ondea junto a la bandera nacional en los parlamentos nacionales), como símbolo que identifica los programas y acciones comunitarios (por ejemplo, en las fronteras interiores entre Estados miembros para simbolizar la abolición de los controles en dichas fronteras, o en los carteles informativos sobre los programas de obras públicas cofinanciados por la Unión, etc.). Tal vez de forma sorprendente, la bandera de las doce estrellas de oro sobre campo azur también se ha dado a conocer fuera de las fronteras exteriores de la Unión y es un símbolo que las poblaciones que se enfrentan a crisis y catástrofes humanas o naturales han llegado a identificar con valores como la paz, la seguridad y la solidaridad.
- El himno europeo También fue el Consejo de Europa el primero en adoptar, en 1972, como su himno oficial el «Himno a la Alegría» de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, compuesta en 1823 y basada en un poema del mismo título escrito por Friedrich von Schiller en 1785. Sería difícil encontrar una obra musical y poética tan bien conocida que simbolizase mejor la idea de la integración europea como este himno a la unidad de la raza humana transformada en poesía, acompañado por la ardiente y sublime música de un compositor que es uno de los mejores símbolos del genio europeo. Así, las instituciones europeas hicieron bien en seguir el ejemplo del Consejo de Europa y hacer del «Himno a la Alegría» el himno de la Unión Europea.
- El Día de Europa Las instituciones europeas también percibieron rápidamente la necesidad de contar con un día para conmemorar la integración europea. En general, los días festivos nacionales de carácter civil cumplen la doble función de recordar la identidad o valor que se conmemora y también de recrear y renovar tal identidad o valor, que se reafirman y se proyectan al futuro. En 1962, las instituciones europeas eligieron el 9 de mayo, día de la Declaración Schuman, como día festivo oficial, pero únicamente disfruta de él su personal. Por su parte, en 1964 el Consejo de Europa eligió el 5 de mayo, fecha de su creación en 1949, como el Día de Europa, pero nunca ha tenido un auténtico eco europeo. Posteriormente, el Consejo Europeo de Milán decidió seguir las recomendaciones del informe Adonnino y conmemorar el 9 de mayo, la fecha que tal vez simboliza mejor el momento del nacimiento de todo el proceso de la integración europea. El 9 de mayo ha ido saliendo gradualmente del ámbito de las instituciones y ha alcanzado el mundo exterior a través de la organización de espectáculos, exposiciones o actos como la jornada de puertas abiertas, en la que los ciudadanos europeos pueden visitar las instituciones europeas y sus oficinas en los Estados miembros y hacerse con material informativo y de entretenimiento, etc., de modo que poco a poco también se está convirtiendo en una fiesta para los ciudadanos europeos. Sin embargo, su significado más profundo únicamente arraigará en la memoria emocional de los ciudadanos europeos si los propios Estados miembros aúnan sus esfuerzos y reconocen el Día de Europa como un auténtico día festivo europeo.
- El euro Ciertamente, aunque aún no circula en todos los Estados miembros, la moneda única no podía faltar entre los símbolos del proyecto europeo, no sólo para los ciudadanos de los Estados miembros en los que es la moneda de curso legal, sino también de forma inequívoca entre los ciudadanos de terceros países, que empiezan a identificar a la UE con el euro del mismo modo que identifican a los Estados Unidos con el dólar. Adoptado en el Consejo Europeo de Madrid en diciembre de 1995, el término «euro» sustituyó al «ecu» recogido en el Tratado de Maastricht. El euro se ha utilizado en los mercados financieros desde enero de 1999 y ha estado en circulación desde el 1 de enero de 2002. Después de la adhesión de Eslovenia y, el 1 de enero de 2008, de Malta y Chipre, es actualmente la moneda oficial de 15 Estados miembros. Además, el euro es la moneda oficial de Estados como Mónaco, el Vaticano y San Marino y la moneda de hecho en Andorra, Montenegro y Kosovo. El símbolo del euro (€) está inspirado en la letra épsilon del antiguo alfabeto griego, que evoca los orígenes de la civilización europea y la primera letra del topónimo «Europa», a la que se añadieron dos barras horizontales paralelas para simbolizar la estabilidad de la economía europea y de la nueva moneda.
- La divisa «Unida en la diversidad» El símbolo europeo más reciente, la divisa, surge de una iniciativa del Parlamento Europeo. El 4 de mayo de 2000, en una reunión de la Cámara en Bruselas, la entonces Presidenta del Parlamento Europeo, Nicole Fontaine, anunció la frase ganadora de un concurso en el que habían participado 2 200 escuelas de los por aquel entonces 15 Estados miembros que componían la Unión Europea: «Unión en la diversidad». La Convención Europea modificó ligeramente esta frase, que se convirtió en «Unida en la diversidad», una divisa que puede considerarse la definición perfecta de la esencia del proyecto europeo.
- La Constitución Europea y el Tratado de Lisboa A partir de una propuesta de la Convención Europea, el Consejo Europeo de Bruselas de junio de 2004 introdujo en la Constitución Europea un artículo (I-8) sobre los símbolos de la Unión Europea. Como es bien conocido, el proceso de ratificación del Tratado Constitucional fracasó. Durante las negociaciones retomadas en 2007 con objeto de salir de la situación de estancamiento que había bloqueado el proceso tras el rechazo francés y neerlandés, los 27 decidieron, a instancias de algunos Estados miembros, abandonar la perspectiva constitucional y los elementos «casi estatales» contenidos en la Constitución, entre otras modificaciones aportadas al texto. Los símbolos de la Unión se convirtieron de ese modo en una de las «víctimas colaterales» de los esfuerzos realizados para alcanzar un acuerdo, ya que no se incluyeron en el nuevo Tratado de Lisboa.
- La respuesta del PE La afirmación de algunos Gobiernos de que el reconocimiento oficial de una bandera que no sólo los europeos conocen, sino que también es reconocida entre la población de los países de todo el mundo, que la consideran símbolo de protección y seguridad en situaciones de crisis, de una obra musical que tararean todos los amantes de la música, de una fiesta europea, de una moneda que los ciudadanos de al menos 13 países utilizan todos los días, o de una divisa tan adecuada como «Unida en la diversidad», constituyen uno de los obstáculos insalvables del nuevo Tratado, resulta cuestionable. No obstante, del mismo modo que los símbolos no surgieron de los Tratados, no perderán su carácter como vehículos de los valores en los que se fundamenta la Unión Europea o su grado de reconocimiento o atracción entre los ciudadanos europeos simplemente porque no se recojan en un Tratado. En efecto, contrariamente a lo que algunos parecen creer, el hecho de que no se incluyan en el Tratado, ni política ni jurídicamente, no impide en absoluto a las instituciones seguir utilizándolos como han hecho hasta ahora e incluso reforzar su utilización. En concreto, no impide al Parlamento Europeo seguir teniendo el papel pionero que siempre ha desempeñado en este sentido, en relación con el refuerzo y la reglamentación del uso de los símbolos, especialmente la bandera, el himno y la divisa, dentro del ámbito de sus actividades. El PE desempeñó un papel pionero en relación con los símbolos de la Comunidad/Unión Europea en una fase muy temprana. El PE comenzó a trabajar en este ámbito inmediatamente después de las primeras elecciones universales celebradas por sufragio universal en 1979 y que condujeron a la aprobación del informe Van Hassel en 1983, que instaba a la adopción de la bandera del Consejo de Europa como bandera de la Comunidad Europea, «un símbolo con el que los pueblos de Europa se pueden identificar». A raíz de la decisión del Consejo Europeo de Milán de 1985, el PE volvió sobre la cuestión en 1998 en el informe Gama, que subrayó la importancia de los símbolos para «consolidar la imagen de la Comunidad a los ojos del electorado» y para fomentar una mayor participación en las elecciones europeas. A tal efecto, el PE instó a la Comisión a emprender medidas concretas de promoción del mayor uso posible de la bandera europea, por ejemplo, colocándola al lado de las banderas de los Estados miembros en las fronteras exteriores e interiores de la UE, en todos los municipios europeos durante la semana de las elecciones europeas, etc. Por consiguiente, no resulta sorprendente que sea de nuevo el PE el motor que impulsa el uso de los símbolos europeos en el ámbito de sus actividades. Éste es precisamente el propósito de la presente propuesta de modificación del Reglamento del Parlamento Europeo, que pretende regular y reforzar el uso de los símbolos de Europa en sus actividades, lo que no debería impedir al Parlamento, por otra parte, instar a las instituciones europeas, y especialmente a la Comisión, a utilizar sus propias facultades para proponer medidas generales en este sentido, así como a las autoridades de los Estados miembros a contribuir a promover el uso de los símbolos europeos en el ámbito de sus competencias. La reciente declaración que 16 Estados miembros de la UE1 decidieron adjuntar como anexo al Tratado de Lisboa en la víspera de la ceremonia de su firma reafirma que «la bandera que representa un círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul, el himno tomado del “Himno a la Alegría” de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, la divisa “Unida en la diversidad”, el euro en tanto que moneda de la Unión Europea y el Día de Europa el 9 de mayo seguirán siendo, para ellos, los símbolos de la pertenencia común de los ciudadanos a la Unión Europea y de su relación con ésta».
En resumen, con la aprobación de esta modificación de su Reglamento, el Parlamento Europeo quiere enviar un mensaje político claro a la ciudadanía europea: que los símbolos de la Unión son importantes y es útil emplearlos en todos los niveles y ámbitos institucionales y sociales porque representan los valores que animan su existencia, unen a todos los que viven y trabajan en su seno y la identifican en el Mundo como un referente de libertad, desarrollo y solidaridad.
Hoy el Parlamento Europeo aprobó dicho informe tal y como explica el propio eurodiputado:
El Parlamento Europeo ha debatido y aprobado hoy mi Informe -en nombre de su Comisión de Asuntos Constitucionales- sobre la oficialización del uso de los símbolos de la UE: bandera (la azul con las doce estrellas doradas), himno (la Oda a la Alegría de Beethoven), divisa ("Unida en la diversidad") y Día de Europa (9 de mayo).
Es una magnífica porque, de esta manera, la "casa de la democracia europea" que es el Parlamento retoma la inclusión en su Reglamento -una ley europea, al fin y al cabo- de unos símbolos que fueron incluidos en la Constitución Europea elaborada por la Convención (en la que tuve el honor de participar) y que, lamentablemente -por la presión de algunos gobiernos euroescépticos-, desaparecieron del Tratado de Lisboa.
Los símbolos de la Unión representan nuestra unidad política en torno a valores fundamentales: la libertad, la democracia, los derechos humanos, la solidaridad, la justicia y la igualdad. Por esos símbolos y por esos valores es reconocida la UE dentro y fuera de sus fronteras.
Además, los símbolos unen, no dividen, y complementan aquellos que representan a los estados miembros de la Unión: yo soy español porque soy europeo y soy europeo porque soy español. Por eso me emociona ver la bandera de mi país junto a la europea, lo mismo que ser identificado como europeo por la bandera que figura en mi chaleco de observador electoral o en los envíos de ayuda humanitaria.
Hoy hemos dado un paso a favor de la unión política, que como federalista celebro. Pero como decía Aldous Huxley, la experiencia no es lo importante, sino como se utiliza: igual pasa con los símbolos.
Añado mi satisfacción porque España, a propuesta de Zapatero, explicitó oficialmente -junto con otros 15 países- en una Declaración anexa al Tratado de Lisboa que, para ella, el uso de los símbolos de la Unión es oficial.
En esto, como en todo lo demás, nuestro país está en la vanguardia de la construcción europea junto al Parlamento que representa a sus 500 millones de habitantes.
Vía PRConversarions conocemos que la Universidad de Liepzig y la EUPRERA, la Asociación europea de estudios e investigación de Relaciones Públicas, realizó unainvestigación este año en más de 100 empresas europeas pertenecientes a 22 paises sobre la situación de la comunicación, usando una muestra de 1100 entrevistas.
Y estos son los resultados (pdf). Entre ellos destacan las siguientes conclusiones:
– La Comunicación Corporativa se convertirá en la más importante en el 2010. – La Prensa y las relaciones con los medios pierden terreno frente a la comunicación online y los medios sociales. – Los encuestados confían en un crecimiento del 14% en presupuestos para nuevos trabajos. - Sólo uno de cada tres profesionales ve importante el factor económico del marketing en las campañas.
Por lo que crecen las Relaciones Públicas, las Relaciones con la comunidad y la Comunicación Interna para el 2010, mientras que el Marketing comienza a decaer.
Aunque en la Unión Europea existen muchas personas responsables de protocolo, pocos cargos se denominan como protocolo. A continuación algunos de los puestos de protocolo que se llaman correctamente:
Solemnes y elegantemente vestidos de frac, con camisas adornadas con pajaritas blancas y luciendo cadenas plateadas, los ujieres del Parlamento Europeo no pasan inadvertidos.
Todos están de acuerdo: sin los ujieres el Parlamento Europeo no podría funcionar de modo eficaz. Cada día entregan miles de documentos y correspondencia en despachos, reuniones de los grupos políticos y en las comisiones parlamentarias. Sin embargo, este es sólo una parte de su cometido. Son de las primeras personas en recibir a los nuevos eurodiputados cuando asumen su cargo. Vestidos con frac negro y guantes blancos, formaron la guardia de honor para dar la bienvenida a los observadores de Bulgaria y Rumanía que comenzaron su mandato recientemente en Estrasburgo. Familiarizarse con los rostros de los recién llegados reporta muchas ventajas para un ujier. A toda velocidad deben saber qué eurodiputados están autorizados a ingresar en el hemiciclo o en una reunión a puerta cerrada. Solo así pueden, entonces, escoltarlos hasta su escaño, o pasarles una nota de su asistente o un mensaje de su grupo político.
Una especie de cuerpo policial del Parlamento No todo el mundo está autorizado a entrar en la Cámara durante una sesión plenaria. Los ujieres presentes en el pleno actúan como intermediarios entre los eurodiputados y sus colaboradores. Sin embargo, algunas veces su trabajo es más delicado: a petición del Presidente de la sesión, pueden transformarse en oficiales de policía del Parlamento cuando un eurodiputado insiste en interrumpir los debates. Afortunadamente esto sólo ocurre en contadas ocasiones. Llegado el caso, los ujieres (vestidos con sus fracs) tienen la misión de rodear al eurodiputado que comete un desacato y persuadirle de no empeorar las cosas ¡lo cual funciona la mayoría de las veces! De todos modos y para estar preparados ante cualquier complicación, el actual entrenamiento profesional de un ujier incluye defensa personal básica. El Parlamento planea además sumar un valor añadido a dicho entrenamiento mediante otro curso de gestión de conflictos, cuyo objetivo es aumentar el poder de persuasión del ujier. Como recuerda Michel Rousseau, Ujier Principal del Parlamento (ver foto), "en toda mi carrera profesional solamente en una ocasión nos hemos visto obligados a expulsar a un eurodiputado de su escaño, y eso fue hace algunos años. Generalmente nos llevamos muy bien."
Frac o traje En la actualidad hay 180 ujieres trabajando para el Parlamento Europeo en sus tres sedes de Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo. Hay también ocasiones en que son llamados para trabajar en otros destinos, como cuando un grupo político se reúne en alguno de los Estados miembros. Dependiendo de sus funciones, existen dos clases de ujier: ujier de planta y ujier de sesión. La tarea principal del ujier de planta es la distribución de correspondencia y documentos. Hay 121 ujieres de sesión, que son funcionarios contratados mediante un proceso selectivo. Treinta de ellos son responsables de garantizar que los servicios de apoyo de las sesiones plenarias funcionen correctamente. Estos últimos destacan por su atuendo ceremonial. Sus fracs están hechos a medida y los ujieres están autorizados a guardarlos como recuerdo al finalizar su servicio. No existe jerarquía entre los ujieres y se alternan todas las responsabilidades; si bien aquellas vinculadas a las sesiones plenarias requieren conocimientos precisos y experiencia sobre funcionamiento del Parlamento. La única nota diferencial es para el Ujier Principal, que viste cadena dorada, mientras las cadenas de los demás ujieres son plateadas.
El ujier del Presidente Todos los ujieres están al servicio del Presidente del Parlamento Europeo, pero uno de ellos es asignado personalmente al Presidente durante su mandato de dos años y medio. Al igual e incluso más que los demás ujieres, el ujier del Presidente debe demostrar absoluta discreción y estar siempre a disposición; sin importar tiempo o lugar. Susanne Ivarsson, que ha trabajado para el PE durante casi nueve años, fue asignada al Presidente BORRELL al comienzo de su mandato. Ella admite que "no puedes permitirte el lujo de tener un mal día". El Presidente, acompañado por su ujier, recibe a altos mandatarios: embajadores, ministros, presidentes y miembros de la realeza. "La reunión debe realizarse sin contratiempo alguno", declara Susanne, y las jornadas de trabajo suelen ser muy largas.
Una historia revolucionaria Cuando se estableció el Parlamento Europeo, su primer jefe de protocolo fue francés; por ello, muchas de las funciones y tradiciones de los ujieres son de origen francés. El término francés para "ujier" es huissier (que deriva de huis: "puerta") y tanto el término como las funciones específicas del cargo tienen sus raíces en la historia de Francia. El puesto fue creado en 1789 (año de la Revolución Francesa) para mantener el orden durante los acalorados debates en la recién establecida Asamblea Nacional. Los fracs y cadenas usados por los ujieres del Parlamento Europeo también se remontan a las tradiciones establecidas en Francia. Hasta las primeras elecciones directas del Parlamento Europeo, los ujieres (al igual que los eurodiputados) eran elegidos en los parlamentos nacionales, pero desde 1979 los ujieres son contratados del mismo modo que otros funcionarios europeos. En la actualidad, 15 países están representados en las filas de los ujieres, aunque este número aumentará cuando comience la contratación de ujieres de los nuevos Estados miembros de la Unión Europea.
El protocolo en el Parlamento de la Unión Europea es muy complejo debido al gran número de parlamentarios, comisiones de trabajo, visitas, etc., que tiene el parlamento, ya que son muchos los estados europeos que pertenecen a la Unión. Pero además, la falta de normativa sobre protocolo en la UE y la diferencia entre normativas de los estados miembros dificulta mucho más su uso. Esto provoca la necesidad de tener un departamento que se encargue del protocolo. Actualmente el jefe de protocolo es François Brunagel y depende de la presidencia del parlamento de la UE. No obstante hay que indicar que el protocolo del Parlamento de la UE es similar al protocolo del Consejo de la UE. Pero para conocer mejor el protocolo que se lleva a cabo en el Parlamento de la Unión Europea se puede leer a continuación el artículo titulado Servicio de Protocolo del Parlamento Europeo: ¿Misión imposible?, publicado por el gabinete de prensa del propio parlamento.
No existen muchos lugares en el mundo donde se puedan encontrar tantos invitados oficiales y tengan lugar tantas visitas de trabajo como en el Parlamento Europeo. Éste recibe frecuentes visitas de Jefes de Estado durante las sesiones plenarias y es fácil encontrar en las salas de reuniones y pasillos de Estrasburgo y Bruselas primeros ministros, ministros, parlamentarios y diplomáticos de todo el mundo. Todo esto sería imposible sin el profesional y eficiente Servicio de Protocolo de la Institución.
El Servicio de Protocolo asiste al Presidente del Parlamento Europeo, a los eurodiputados, al Secretario General y a otros órganos del Parlamento en asuntos protocolarios relacionados con las visitas oficiales de los Jefes de Estado, visitas de cortesía, de trabajo y reuniones de comisiones y delegaciones mixtas. El jefe del Servicio de Protocolo, François Brunagel, encabeza un equipo de 13 personas, que dividen su tiempo entre bienvenidas, preparación y concertación de programas, organización y asistencia a reuniones, permitir el acceso a los edificios del Parlamento, tramitar visados, planear menús, elegir regalos oficiales y supervisar los gastos relacionados con estas actividades. En 2005, el Servicio de Protocolo recibió 113 visitas (5 de ellas oficiales), remitió 8.178 invitaciones a actos oficiales y tramitó 980 solicitudes de visado. Desde la ampliación de la UE en 2004, cuando se añadieron 10 Estados miembros y el número de eurodiputados pasó de 626 a 732, este tipo de actividades ha aumentado considerablemente. La demanda de visados también ha crecido significativamente con respecto a las 571 solicitudes de 2004, por lo que el servicio cuenta ya con dos personas trabajando exclusivamente en esta tarea.
Alfombra roja y ceremonial Las ocasiones más importantes para el Servicio de Protocolo son las visitas oficiales de Jefes de Estado, para las que se requiere una preparación y precisión extremas. Los huéspedes y sus delegaciones son recogidos en el aeropuerto por el jefe de Protocolo, escoltados por la policía y recibidos oficialmente por el Presidente del Parlamento Europeo en la entrada del Parlamento donde, por supuesto, estará colocada la alfombra roja de rigor. Como todo buen anfitrión, el Parlamento debe conocer las preferencias alimenticias del invitado, sus costumbres y también si prefiere utilizar las escaleras o el ascensor. El Servicio de Protocolo generalmente coordina las visitas con el Protocolo del invitado con meses de antelación. Siempre pueden producirse modificaciones de última hora, especialmente en el programa o en la composición de la delegación, aunque no son aspectos difíciles de solventar. La reciente visita del Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, fue sin embargo más complicada de lo habitual. El Presidente palestino acudió a Estrasburgo dos veces en pocas semanas, ya que debió interrumpir su primera visita debido a una crisis interna en su país. Por supuesto, el programa tuvo que repetirse y la alfombra roja volvió a extenderse bajo sus pies. El Parlamento debe respetar el protocolo europeo pero también los protocolos nacionales. A nivel nacional, el Jefe de Estado es la primera autoridad protocolaria pero, según los Tratados Europeos, el Parlamento Europeo es considerado la primera institución de la Unión, por delante del Consejo y de la Comisión, por lo que su Presidente precede a todas las autoridades nacionales y europeas. Por eso puede resultar complejo cuando se encuentran presentes varias instituciones en un mismo acto. Con fin de evitar este tipo de problemas, los jefes de protocolo de cada institución se reúnen regularmente para decidir el enfoque común en materia de ceremonial o, por ejemplo, para asegurarse de que las banderas (la europea y las nacionales ) ondeen a media asta al mismo tiempo en caso de duelo oficial. Las visitas "no oficiales" (visitas de trabajo, de cortesía, saludos a invitados, etc...), requieren menos formalismo y trabajo, pero el Servicio de Protocolo presta la misma concienzuda y amable atención a todos los huéspedes de la Institución. Sin embargo, los ministros de los Estados miembros de la UE no son considerados como invitados, ya que son representantes del Consejo y como tales tienen la obligación de acudir al Parlamento en determinadas ocasiones.
Ya han pasado los días en que los soberanos se agasajaban mutuamente con valiosos obsequios, pero el gesto de intercambiar regalos permanece como símbolo de amistad entre países y personas. El intercambio de presentes es una constante en casi todas las visitas oficiales y también forma parte de las tareas del Servicio de Protocolo. Los regalos pueden estar destinados desde a Jefes de Estado hasta a los chóferes de las delegaciones, así, igual puede tratarse de un sencillo bolígrafo o de un llavero de recuerdo que de regalos de mayor valor. Lograr el correcto equilibrio resulta difícil. Los regalos del Presidente del PE y de los Presidentes de sus delegaciones parlamentarias representan la unidad y la diversidad cultural europeas y deben ser lo suficientemente neutros como para no herir sensibilidades nacionales o religiosas de ningún tipo. Todos los Presidentes del Parlamento Europeo han aportado su toque personal a los regalos. Josep Borrell ofrece a sus homólogos una copa de cristal realizada por un artista de Barcelona en la que se han grabado fragmentos de la Carta de Derechos Fundamentales. Sus regalos también suelen incluir libros y pañuelos con reproducciones del artista español Joan Miró. Desafortunadamente, en esta materia no puede haber mucha espontaneidad. El Servicio de Protocolo debe planificar la adquisición de los regalos con 3 ó 4 años de anticipación, ya que ésta se hace por concurso público. Existe también un pequeño presupuesto adicional para regalos no previstos. El Presidente del PE y los Presidentes de las delegaciones también reciben regalos de las delegaciones extranjeras, que van desde copias de Constituciones a cuadros o estatuas, que pasan a pertenecer al Parlamento y que generalmente son expuestos en sus instalaciones. En aquellas ocasiones en las que un regalo se rompe o se extravía antes de llegar a su destinatario, una discreta comunicación entre los servicios de Protocolo de ambas partes puede ayudar a solucionar el contratiempo, ya que ni siquiera la más escrupulosa preparación puede evitar que a veces se produzcan este tipo de situaciones. En una ocasión, el Presidente de una delegación del PE obsequió con una caja vacía a su homólogo, debido a que nadie se dio cuenta de que la medalla que contenía se cayó de la misma durante el viaje.
François Brunagel comenta que no existen visitas difíciles, pero sí situaciones difíciles. Por ejemplo, con motivo de la visita del entonces Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, el Presidente del Parlamento quiso regalarle una porcelana antigua. El servicio de seguridad de los EE.UU. solicitó examinar el regalo antes de la ceremonia, algo que resultó inaceptable para el Presidente del PE. Afortunadamente, los presidentes lograron intercambiar sus regalos lejos de la mirada del servicio de seguridad norteamericano. Cada visitante es único y esto es algo que debe ser tenido en cuenta para que una visita tenga éxito. Por ejemplo, explica Brunagel, los servicios de protocolo de las monarquías suelen ser más rígidos que los demás. El conocimiento de idiomas y la atención a los más mínimos detalles realmente marcan la diferencia en el momento de tratar con un huésped de alto nivel. "Si se sabe que a un Presidente le apetece un tipo especial de whisky en una cierta clase de vaso, seguramente prestar atención a este detalle marcará la diferencia," añade Brunagel. El personal debe ser creativo y capaz de improvisar como, por ejemplo, preparando toallas y calentándolas en un microondas para poder ofrecer servilletas húmedas calientes a un invitado, saber dónde encontrar un par de medias o evitar que los huéspedes se pierdan en los laberínticos edificios del Parlamento en Estrasburgo o Bruselas. Las diferencias culturales, tales como el sentido de la puntualidad, también deben ser tenidas en cuenta. Alguna vez un invitado ha descuidado el programa oficial para charlar con un funcionario con el que se ha cruzado por casualidad o ha preferido hacer algo de turismo, pero esas son las excepciones. " Hasta ahora nunca hemos tenido incidentes diplomáticos," nos dice François Brunagel. Pero, ¿cómo se las arreglan para cuidar tantos detalles? " Combinando las costumbres, la experiencia y el sentido común," manifiesta Brunagel. Aunque existe bibliografía sobre etiqueta y ceremonial, no hay un libro de etiqueta europea, ya que ésta varía de país a país. El equipo de François Brunagel se reúne cada seis meses con los jefes de protocolo de los Estados miembros para debatir asuntos técnicos. No todos los Estados miembros de la UE tienen una larga tradición de protocolo y el tamaño de los servicios diplomáticos de cada Estado miembro varía considerablemente.