jueves, octubre 09, 2008

Símbolos de la Unión Europea para el Parlamento Europeo

Tal y como leimos en El Parlamento Europeo aprueba un informe sobre los símbolos de la UE, a partir de ahora el Parlamento Europeo usará los símbolos de la Unión Europea ya que así lo recogerá su Reglamento en el artículo 202 bis relativo al uso por el Parlamento de los símbolos de la Unión(2007/2240(REG)).

El informe aprobado el 9 de octubre de 2008 sobre la inserción en el Reglamento del Parlamento Europeo de un nuevo artículo 202 bis relativo al uso por el Parlamento de los símbolos de la Unión(pdf), dice lo siguiente:

1. El Parlamento reconoce y hace suyos los siguientes símbolos de la Unión:
– la bandera representando un círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul;
– el himno tomado del «Himno a la Alegría» de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven;
– la divisa «Unida en la diversidad».
2. El Parlamento celebrará el Día de Europa el 9 de mayo.
3. Se izará la bandera de la Unión en todos los edificios del Parlamento y en los actos oficiales. La bandera de la Unión estará presente en todas las salas de reuniones del Parlamento.
4. Se interpretará el himno de la Unión en la apertura de todas las sesiones constitutivas y en otras sesiones solemnes, especialmente para recibir a Jefes de Estado o de Gobierno y saludar a los nuevos diputados tras cada ampliación.
5. La divisa figurará en los documentos oficiales del Parlamento.
6. La Mesa examinará otros posibles usos de los símbolos en el seno del Parlamento.
La Mesa establecerá disposiciones detalladas de aplicación del presente artículo.




- Símbolos en el proceso de comunicación social y política
Los símbolos constituyen elementos esenciales de cualquier proceso de comunicación, especialmente en relación con el proceso de la identificación pública de cualquier agrupación u organización, incluidos los órganos políticos. En efecto, los símbolos pueden constituir un elemento decisivo para que el público se sienta emocionalmente vinculado a tales organizaciones. Banderas, emblemas, himnos, eslóganes, colores y otro tipo de símbolos son, por consiguiente, fundamentales para garantizar que cualquier tipo de organización humana, tanto política como étnica, cultural, deportiva, etc. obtenga el reconocimiento del público, por lo que tales símbolos cumplen una función esencial en la identificación del público con tales organizaciones. Los símbolos transmiten una imagen emotiva de los valores subyacentes a las organizaciones a las que representan y desempeñan un papel específico en la transmisión inteligible de las ideas abstractas, facilitan la comunicación y la participación y contribuyen a acercar las organizaciones a las que representan a los ciudadanos, contribuyendo de ese modo a legitimar tales organizaciones.
Esta experiencia, compartida en todos nuestros países, regiones, iglesias, partidos, organizaciones civiles, sindicatos, clubes de fútbol, etc., también es válida en lo que respecta a la UE. Por consiguiente, no resulta sorprendente que, tras su formación, las Comunidades Europeas y, posteriormente, la Unión Europea, también hayan procurado dotarse de símbolos que el público pueda identificar.

- La bandera europea
La bandera de la Unión Europea es la bandera con un círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul, símbolo del Consejo de Europa, la primera organización de la cooperación política creada en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, desde 1955. Para evitar una proliferación de diferentes símbolos que hubiera podido confundir y enajenar a los ciudadanos en lugar de unirlos, el Consejo Europeo de Milán de 19851 decidió poner en práctica esta idea y hacer de esta bandera, que había existido durante cerca de 30 años, la bandera de lo que entonces era la Comunidad Europea. La bandera pretendía representar la perfección, la complementariedad y la solidaridad para simbolizar la unidad de Europa.
Desde 1986, los ciudadanos europeos se han acostumbrado a ver e identificar la bandera de las doce estrellas doradas sobre fondo azul como la bandera de su Unión Europea. Desde entonces la bandera se ha utilizado con diversos resultados, aunque cada vez más positivos, tanto a escala europea como a escala nacional, regional y local en los edificios e instituciones públicos y en las ceremonias (en algunos Estados miembros la bandera de la UE ondea junto a la bandera nacional en los parlamentos nacionales), como símbolo que identifica los programas y acciones comunitarios (por ejemplo, en las fronteras interiores entre Estados miembros para simbolizar la abolición de los controles en dichas fronteras, o en los carteles informativos sobre los programas de obras públicas cofinanciados por la Unión, etc.). Tal vez de forma sorprendente, la bandera de las doce estrellas de oro sobre campo azur también se ha dado a conocer fuera de las fronteras exteriores de la Unión y es un símbolo que las poblaciones que se enfrentan a crisis y catástrofes humanas o naturales han llegado a identificar con valores como la paz, la seguridad y la solidaridad.

- El himno europeo
También fue el Consejo de Europa el primero en adoptar, en 1972, como su himno oficial el «Himno a la Alegría» de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, compuesta en 1823 y basada en un poema del mismo título escrito por Friedrich von Schiller en 1785. Sería difícil encontrar una obra musical y poética tan bien conocida que simbolizase mejor la idea de la integración europea como este himno a la unidad de la raza humana transformada en poesía, acompañado por la ardiente y sublime música de un compositor que es uno de los mejores símbolos del genio europeo. Así, las instituciones europeas hicieron bien en seguir el ejemplo del Consejo de Europa y hacer del «Himno a la Alegría» el himno de la Unión Europea.

- El Día de Europa
Las instituciones europeas también percibieron rápidamente la necesidad de contar con un día para conmemorar la integración europea. En general, los días festivos nacionales de carácter civil cumplen la doble función de recordar la identidad o valor que se conmemora y también de recrear y renovar tal identidad o valor, que se reafirman y se proyectan al futuro. En 1962, las instituciones europeas eligieron el 9 de mayo, día de la Declaración Schuman, como día festivo oficial, pero únicamente disfruta de él su personal. Por su parte, en 1964 el Consejo de Europa eligió el 5 de mayo, fecha de su creación en 1949, como el Día de Europa, pero nunca ha tenido un auténtico eco europeo. Posteriormente, el Consejo Europeo de Milán decidió seguir las recomendaciones del informe Adonnino y conmemorar el 9 de mayo, la fecha que tal vez simboliza mejor el momento del nacimiento de todo el proceso de la integración europea. El 9 de mayo ha ido saliendo gradualmente del ámbito de las instituciones y ha alcanzado el mundo exterior a través de la organización de espectáculos, exposiciones o actos como la jornada de puertas abiertas, en la que los ciudadanos europeos pueden visitar las instituciones europeas y sus oficinas en los Estados miembros y hacerse con material informativo y de entretenimiento, etc., de modo que poco a poco también se está convirtiendo en una fiesta para los ciudadanos europeos. Sin embargo, su significado más profundo únicamente arraigará en la memoria emocional de los ciudadanos europeos si los propios Estados miembros aúnan sus esfuerzos y reconocen el Día de Europa como un auténtico día festivo europeo.

- El euro
Ciertamente, aunque aún no circula en todos los Estados miembros, la moneda única no podía faltar entre los símbolos del proyecto europeo, no sólo para los ciudadanos de los Estados miembros en los que es la moneda de curso legal, sino también de forma inequívoca entre los ciudadanos de terceros países, que empiezan a identificar a la UE con el euro del mismo modo que identifican a los Estados Unidos con el dólar.
Adoptado en el Consejo Europeo de Madrid en diciembre de 1995, el término «euro» sustituyó al «ecu» recogido en el Tratado de Maastricht. El euro se ha utilizado en los mercados financieros desde enero de 1999 y ha estado en circulación desde el 1 de enero de 2002. Después de la adhesión de Eslovenia y, el 1 de enero de 2008, de Malta y Chipre, es actualmente la moneda oficial de 15 Estados miembros. Además, el euro es la moneda oficial de Estados como Mónaco, el Vaticano y San Marino y la moneda de hecho en Andorra, Montenegro y Kosovo. El símbolo del euro (€) está inspirado en la letra épsilon del antiguo alfabeto griego, que evoca los orígenes de la civilización europea y la primera letra del topónimo «Europa», a la que se añadieron dos barras horizontales paralelas para simbolizar la estabilidad de la economía europea y de la nueva moneda.

- La divisa «Unida en la diversidad»
El símbolo europeo más reciente, la divisa, surge de una iniciativa del Parlamento Europeo. El 4 de mayo de 2000, en una reunión de la Cámara en Bruselas, la entonces Presidenta del Parlamento Europeo, Nicole Fontaine, anunció la frase ganadora de un concurso en el que habían participado 2 200 escuelas de los por aquel entonces 15 Estados miembros que componían la Unión Europea: «Unión en la diversidad». La Convención Europea modificó ligeramente esta frase, que se convirtió en «Unida en la diversidad», una divisa que puede considerarse la definición perfecta de la esencia del proyecto europeo.

- La Constitución Europea y el Tratado de Lisboa
A partir de una propuesta de la Convención Europea, el Consejo Europeo de Bruselas de junio de 2004 introdujo en la Constitución Europea un artículo (I-8) sobre los símbolos de la Unión Europea.
Como es bien conocido, el proceso de ratificación del Tratado Constitucional fracasó. Durante las negociaciones retomadas en 2007 con objeto de salir de la situación de estancamiento que había bloqueado el proceso tras el rechazo francés y neerlandés, los 27 decidieron, a instancias de algunos Estados miembros, abandonar la perspectiva constitucional y los elementos «casi estatales» contenidos en la Constitución, entre otras modificaciones aportadas al texto. Los símbolos de la Unión se convirtieron de ese modo en una de las «víctimas colaterales» de los esfuerzos realizados para alcanzar un acuerdo, ya que no se incluyeron en el nuevo Tratado de Lisboa.

- La respuesta del PE
La afirmación de algunos Gobiernos de que el reconocimiento oficial de una bandera que no sólo los europeos conocen, sino que también es reconocida entre la población de los países de todo el mundo, que la consideran símbolo de protección y seguridad en situaciones de crisis, de una obra musical que tararean todos los amantes de la música, de una fiesta europea, de una moneda que los ciudadanos de al menos 13 países utilizan todos los días, o de una divisa tan adecuada como «Unida en la diversidad», constituyen uno de los obstáculos insalvables del nuevo Tratado, resulta cuestionable.
No obstante, del mismo modo que los símbolos no surgieron de los Tratados, no perderán su carácter como vehículos de los valores en los que se fundamenta la Unión Europea o su grado de reconocimiento o atracción entre los ciudadanos europeos simplemente porque no se recojan en un Tratado.
En efecto, contrariamente a lo que algunos parecen creer, el hecho de que no se incluyan en el Tratado, ni política ni jurídicamente, no impide en absoluto a las instituciones seguir utilizándolos como han hecho hasta ahora e incluso reforzar su utilización. En concreto, no impide al Parlamento Europeo seguir teniendo el papel pionero que siempre ha desempeñado en este sentido, en relación con el refuerzo y la reglamentación del uso de los símbolos, especialmente la bandera, el himno y la divisa, dentro del ámbito de sus actividades. El PE desempeñó un papel pionero en relación con los símbolos de la Comunidad/Unión Europea en una fase muy temprana. El PE comenzó a trabajar en este ámbito inmediatamente después de las primeras elecciones universales celebradas por sufragio universal en 1979 y que condujeron a la aprobación del informe Van Hassel en 1983, que instaba a la adopción de la bandera del Consejo de Europa como bandera de la Comunidad Europea, «un símbolo con el que los pueblos de Europa se pueden identificar». A raíz de la decisión del Consejo Europeo de Milán de 1985, el PE volvió sobre la cuestión en 1998 en el informe Gama, que subrayó la importancia de los símbolos para «consolidar la imagen de la Comunidad a los ojos del electorado» y para fomentar una mayor participación en las elecciones europeas. A tal efecto, el PE instó a la Comisión a emprender medidas concretas de promoción del mayor uso posible de la bandera europea, por ejemplo, colocándola al lado de las banderas de los Estados miembros en las fronteras exteriores e interiores de la UE, en todos los municipios europeos durante la semana de las elecciones europeas, etc.
Por consiguiente, no resulta sorprendente que sea de nuevo el PE el motor que impulsa el uso de los símbolos europeos en el ámbito de sus actividades. Éste es precisamente el propósito de la presente propuesta de modificación del Reglamento del Parlamento Europeo, que pretende regular y reforzar el uso de los símbolos de Europa en sus actividades, lo que no debería impedir al Parlamento, por otra parte, instar a las instituciones europeas, y especialmente a la Comisión, a utilizar sus propias facultades para proponer medidas generales en este sentido, así como a las autoridades de los Estados miembros a contribuir a promover el uso de los símbolos europeos en el ámbito de sus competencias.
La reciente declaración que 16 Estados miembros de la UE1 decidieron adjuntar como anexo al Tratado de Lisboa en la víspera de la ceremonia de su firma reafirma que «la bandera que representa un círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul, el himno tomado del “Himno a la Alegría” de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, la divisa “Unida en la diversidad”, el euro en tanto que moneda de la Unión Europea y el Día de Europa el 9 de mayo seguirán siendo, para ellos, los símbolos de la pertenencia común de los ciudadanos a la Unión Europea y de su relación con ésta».

En resumen, con la aprobación de esta modificación de su Reglamento, el Parlamento Europeo quiere enviar un mensaje político claro a la ciudadanía europea: que los símbolos de la Unión son importantes y es útil emplearlos en todos los niveles y ámbitos institucionales y sociales porque representan los valores que animan su existencia, unen a todos los que viven y trabajan en su seno y la identifican en el Mundo como un referente de libertad, desarrollo y solidaridad.


El Parlamento Europeo aprueba un informe sobre los símbolos de la UE

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